SOSTENIENDO TODA LA VIDA EN LA TIERRA

Un año más, el día 22 de abril de 2021, celebramos el DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA. Esta vez en el 50ª aniversario de su creación. El lema de la actual jornada aparece en el título de esta comunicación: SOSTENIENDO TODA LA VIDA DE LA TIERRA.

Con la crisis climática que estamos padeciendo y que no deja de agravarse, la celebración del Día de la Tierra se hace más necesaria.  Desde su creación en 1970 en los Estados Unidos, esta Jornada reúne a millones de personas a lo largo y ancho del planeta en la lucha para el cuidado y la conservación del medio ambiente. Se vienen subrayando las medidas urgentes que todos, los estados y cada una de las personas, debemos tomar. Por un lado, haciendo una llamada para que se introduzcan  medidas urgentes de obligado cumplimiento por parte de los estados y, por otro, cambiando comportamientos -personales y grupales- para salvar a la madre Tierra.

El pasado año, en esta fecha, las emisiones globales de CO2 habían bajado, como consecuencia de las restricciones impuestas por la reciente aparición de la pandemia. Sin embargo, este año se han vuelto a incrementar a los niveles previos al COVID-19, aunque la pandemia sigue estando presente a lo largo de todo el mundo.

Entonces, durante el confinamiento, parecía que experimentábamos la necesidad urgente de un cambio de comportamientos porque habíamos caído en la cuenta de que “la naturaleza reclamaba poco a poco lo que es suyo” y necesitamos mantener a raya el calentamiento global. Pero no ha ocurrido así por lo que la magnitud del desafío que tenemos por delante, sigue siendo grande.

Vandana Shiva[1] afirma que “La Tierra es viviente y sagrada y es la que sostiene cualquier forma de vida, incluida la  economía dominante que niega a la Tierra misma”, a la vez que denuncia el desarrollo colonizador que termina por aniquilar la biodiversidad.

El Papa Francisco reconoce que la Tierra está enferma y necesita cuidados intensos, con las siguientes expresiones: Advertimos síntomas de enfermedad en el suelo, en el agua en el aire y en los seres vivientes… entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra tierra oprimida y devastada y “gime y sufre dolores de parto” (LS nº 2). No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental” (LS 139)

El cambio climático es el mayor desafío que tenemos en estos momentos y no afecta a todos los países por igual.

Los países que más sufren el cambio climático y sus consecuencias son los más empobrecidos del planeta, mientras que son los menos responsables de las emisiones de GEI.

Esta situación ocurre claramente en África que, siendo el continente que emite menor cantidad de GEI, es el que está más afectado por el cambio climático.  Cambio que se manifiesta en el aumento de las grandes sequías y de su temperatura. Con las consecuencias que ello tiene para el deterioro e incapacidad para su agricultura, su medio de subsistencia. Además, no disponen de medios técnicos ni financieros para afrontar las consecuencias de este cambio climático.

Situación se agrava por la exportación a estos países de residuos sólidos y líquidos tóxicos que los convierten en basureros del planeta y por la instalación de actividades industriales altamente contaminantes y explotaciones agrícolas agresivas.

Hay situaciones que ya no pueden dar marcha atrás, pero sí que tenemos la posibilidad de cambiar la dirección y frenar que la temperatura siga aumentando.  

Este Día de la Tierra tenemos la gran oportunidad de hacerles llegar a las instituciones públicas, la urgencia de emprender acciones de forma global, “Estamos al borde del precipicio. Si no atajamos el problema pronto ya no habrá vuelta atrás”.

En la Encíclica Laudato Si nº 25 y 26, el Papa Francisco describe ampliamente el cambio climático y sus consecuencias, haciendo unas apreciaciones importantes ante esta situación.

Terminamos con su última apreciación:

“Lamentablemente, hay una general indiferencia ante estas tragedias, que suceden ahora mismo en distintas partes del mundo. La falta de reaccionar ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil”.

[1] Filósofa, científica y escritora india. Premio Novel 1993

 

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