Aurita González González: Una vida incansable, entregada al servicio de los demás.

La memoria de Aurita González, mujer creyente, compañera de nuestro Instituto de Misioneras Seculares (IMS) y natural de Alba de Tormes (Salamanca), sigue viva en Elda, Alicante, localidad donde vivió sus últimos años al servicio de los demás, junto con otras muchas personas, hasta que falleció en el año 2003. Anteriormente había estado residiendo y trabajando en Sevilla y en Jaén.

Vivió entregada a la causa de la dignidad de las personas, la promoción de la justicia social, comprometida con los trabajadores y trabajadoras en situaciones de precariedad, con las personas excluidas y sus periferias, promoviendo la justicia social, como una luchadora tenaz y trabajadora incansable.

Desde su profunda fe cristiana que, impulsada y acompañada por la Comunidad IMS a la que perteneció, fue referente para la comunidad cristiana y para la población en los lugares donde estuvo integrada y trabajó.

“Noticias Obreras”, revista de la HOAC en su nº 1347 publicado el año de su fallecimiento, recoge una semblanza de la vida de Aurita González titulada “La semilla que dio fruto”. De este artículo, recogemos algunas frases que nos parece oportuno recordar hoy, con ocasión del gesto de la localidad de Elda de darle su nombre a una calle.

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“Solamente se arriesga a tirar la semilla en la tierra quien confía que dará fruto. Gracias a Dios hay actualmente personas que entienden así la vida y apuestan fuerte por aquello que esperan… miramos a estas personas, contemplamos sus vidas… Su recuerdo nada tiene que ver con la nostalgia ni con el recuerdo superficial”.

“Recordamos a esas personas  porque su testimonio nos alienta  en el servicio y la entrega a nuestros hermanos y hermanas del mundo obrero (los parados de larga duración, los que no han tenido posibilidad de acceder a un primer trabajo, aquellos que han sido expulsados de la vida laboral como consecuencia de los efectos de la pandemia, los más  necesitados de todo tipo) y, también, porque nos ayuda a no perder de vista la meta a la que nos  dirigimos: los brazos de Dios, nuestro Padre, cuya gloria consiste que todos, sus hijos e hijas vivan con dignidad y con futuro”.

 “El recuerdo de Aurita nos invita a leer la vida en esta clave

El día 8 de marzo del presente año 2021, “Día Internacional de la Mujer”, recibió el reconocimiento público por parte del Ayuntamiento de Elda (Alicante) por su entrega y compromiso.

Reconocimiento que se plasmó dando su nombre a una calle de esta Ciudad. En la placa identificadora del nombre de la calle, aparecen también rasgos importantes del “ser” y “hacer” de Aurita.

Interpretamos este hecho, después de tantos años de su fallecimiento, como una señal de que su compromiso sigue siendo un referente para quienes la conocieron, compartieron sus desvelos y trabajaron con ella y desean su memoria permanezca viva.

También, interpretamos que este reconocimiento es y puede ser en el futuro una referencia para las generaciones posteriores que no la conocieron pero que han escuchado los relatos de su caminar comprometida en estas calles y tierras de Levante.

 

Su compromiso primero en la HOAC y, luego, acompañando a los jóvenes en la creación de la JOC, supuso para ella un apoyo que le ayudó:

  • a estar siempre con los “ojos abiertos” y VER la realidad social y laboral, sus desigualdades e injusticias;
  • a permanecer con el “corazón sensible” para JUZGAR esta realidad, compartiendo el dolor de las personas y grupos más vulnerables, desde una mirada creyente en Jesucristo y su Palabra;
  • a estar con “disposición pronta” para ACTUAR junto con otras, personas y grupos, comprometida en la lucha contra las causas de la injusticia y colaborando en la construcción de una sociedad diferente.

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