“Todos Hermanos”, la tercera encíclica del papa Francisco sobre la fraternidad y la amistad social  ha visto la luz pública  el pasado 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís.

“Todos Hermanos”  consta  de una introducción general y de ocho capítulos.  Presenta el amor fraterno en su dimensión universal, en el que un pilar fundamental es  el desarrollo humano integral, dónde el valor de cada persona y su dignidad ocupan un lugar destacado.   Y a su vez subraya  el hecho de reconocernos como hermanos porque somos hijos de un Dios Creador, la pertenencia común a la familia humana, dónde sólo podemos salvarnos juntos. 

Partiendo de un análisis de la realidad que nos interpela “las sombras del mundo”, es una llamada a todos aquellos que quieren construir un mundo más justo y fraterno,  tanto  en  las  relaciones cotidianas,  como en  la  vida social, en la política, en las instituciones, en la relación entre los pueblos, en el diálogo interreligioso…

Que realmente podamos soñar, como dice el Papa, como una única humanidad, un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social y que este sueño seamos capaces de hacerlo realidad juntos; hacernos prójimos al otro, sin fronteras; mirando de frente el dolor del mundo, para ser un “nosotros”.

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Hay muchas razones para leerla

Cuando salió publicada la encíclica “Fratelli Tutti” me la regalaron y me hizo mucha ilusión y la empecé a leer en seguida.
Aquí no voy a hacer un resumen (no sabría hacerlo), ni un esquema, ni voy a sacar unas ideas que me parecen interesantes.
Pero sí voy a hacer una invitación a leerla y a regalarla a otros. ¿Por qué? Por varias razones:

  1. Porque es una encíclica que va dirigida a todas las personas, sean de la religión que sean, creyentes o agnósticos, incluso ateos. Es una encíclica abierta al mundo.

  2. Porque siempre es mejor leer el original que un resumen o una reseña o una opinión de un periódico o de un “tertuliano”. Si queremos opinar sobre ella, es necesario leerla y hacernos una opinión personal y ser objetivos ante las críticas, reseñas sacadas de contexto….

  3. Porque a veces, cuando leemos, una palabra o una frase nos dice mucho y podemos parar y profundizar…

  4. Porque invita a una fraternidad abierta en la que no se excluye a nadie.

  5. Porque somos seres “relacionales” y vulnerables que nos necesitamos unos a otros y nos ayuda a descubrir actitudes y caminos para convencernos de verdad de que todos tenemos derecho a una vida digna.

  6. Porque nos da una visión de un mundo abierto donde todos los seres humanos somos importantes. Si somos todos hermanos y nos lo creemos seguiremos luchando por un mundo más humano, donde todos podamos ser felices.

  7. Porque si nos atrevemos a rezar el Padre nuestro, la encíclica nos ayuda a salir de nosotros mismos y de nuestro individualismo y descubrir al hermano hoy, en estas circunstancias tan difíciles que estamos viviendo y a vivir de otra manera las relaciones entre nosotros.

  8. Porque nos ayuda a mirar al mundo, a la naturaleza, a los hermanos, con la mirada de Jesús.

  9. Porque si queremos seguir a Jesús y optar por un mundo más humano para todos…. nos puede ayudar a profundizar y a descubrir al otro como hermano y entonces, amar como Él nos ama.

  10. Y porque… seguramente también nos ayude a abrir los ojos a lo que no podemos ver.

Pero si te da miedo a descubrir el mundo de hoy y las relaciones samaritanas que nos propone,….. no la leas. Pero regálala.