«La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19).

La  “III Jornada Mundial de los pobres”, convocada por él mismo, se celebrará próximo el domingo 17 de noviembre 

El Papa Francisco, de manera espontánea, en su Homilía de la Celebración de la Basílica de San Pedro cuando se cerraban en todo el mundo las Puertas de la Misericordia el 13 de noviembre de 2016, manifestó su deseo de que “quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres»”.

Precisamente hoy –decía el Papa—, cuando hablamos de exclusión, vienen rápido a la mente personas concretas; no cosas inútiles, sino personas valiosas. La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y esto es inaceptable, porque el hombre es el bien más valioso a los ojos de Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atención al hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo… Hoy, en las catedrales y santuarios de todo el mundo, se cierran las Puertas de la Misericordia. Pidamos la gracia de no apartar los ojos de Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido, al Lázaro que yace delante de nuestra puerta. Hacia allí se dirige la lente de la Iglesia.… A la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres»” (Papa Francisco, 13 de noviembre de 2016).

El Papa estableció entonces que esta jornada se celebre todos los años y en toda la Iglesia el último domingo del tiempo ordinario, previo a la fiesta de Cristo Rey— siendo una ocasión especial para poner de manifiesto, como un verdadero signo de evangelización y compromiso, la participación y la aportación de los más pobres en la vida de las comunidades, con varios objetivos:

 

  • Estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro; e invitar a todos, independientemente de su credo, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo de fraternidad.

  • Promover una caridad que nos lleve a seguir a Cristo pobre y a un verdadero encuentro con el pobre. Como recuerda Francisco, los pobres no son solo destinatarios de obras de buena voluntad, sino también sensibilizadores de nuestra conciencia y de la injusticia social.

 

Desde entonces, el Papa Francisco, cada 13 de junio, festividad de San Antonio firma su Mensaje para la “JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES”, enmarcando estos objetivos en un lema diferente:

I JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES, 19 noviembre 2017
“No amemos de palabra sino con obras”

II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES, 18 noviembre 2018
“Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”

III JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES, 17 noviembre 2019
“La esperanza de los pobres nunca se frustrará”

LAS 10 LLAMADAS DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO
EN LA III JORNADA MUNDIAL DEL LOS POBRES:

«La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19).

  1. El salmista describe la condición del pobre y la arrogancia del que lo oprime (cf. 10,1-10);

  2. También hoy debemos nombrar las numerosas formas de nuevas esclavitudes a las que están sometidos millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños.

  3. El contexto que el salmo describe se tiñe de tristeza por la injusticia, el sufrimiento y la amargura que afecta a los pobres.

  4. La descripción de la acción de Dios en favor de los pobres es un estribillo permanente en la Sagrada Escritura.

  5. No hay forma de eludir la llamada apremiante que la Sagrada Escritura confía a los pobres. Dondequiera que se mire, la Palabra de Dios indica que los pobres son aquellos que no disponen de lo necesario para vivir porque dependen de los demás.

  6. La Iglesia, estando cercana a los pobres, se reconoce como un pueblo extendido entre tantas naciones cuya vocación es la de no permitir que nadie se sienta extraño o excluido, porque implica a todos en un camino común de salvación

  7. «La opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha» (ibíd., 195) es una opción prioritaria que los discípulos de Cristo están llamados a realizar para no traicionar la credibilidad de la Iglesia y dar esperanza efectiva a tantas personas indefensas.

  8. A los numerosos voluntarios, que muchas veces tienen el mérito de ser los primeros en haber intuido la importancia de esta preocupación por los pobres, les pido que crezcan en su dedicación.

  9. A veces se requiere poco para devolver la esperanza: basta con detenerse, sonreír, escuchar. Por un día dejemos de lado las estadísticas; los pobres no son números a los que se pueda recurrir para alardear con obras y proyectos.

  10. El Señor no abandona al que lo busca y a cuantos lo invocan; «no olvida el grito de los pobres» (Sal9,13),

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